1. Introducción
Honorables miembros de la Dieta, compatriotas,
yo soy Naoto Kan. He sido designado por la Dieta para
asumir las arduas responsabilidades de Primer Ministro.
Estoy decidido a hacer todo lo que esté a mi alcance
para responder a las expectativas del país.
(Restablecer la confianza para
comenzar de nuevo)
El verano pasado, se produjo un cambio
de gobierno impulsado por un fuerte anhelo generalizado
de poner fin al sentimiento de estar en un impasse, que
afectó durante mucho tiempo a nuestro país.
Pero las esperanzas puestas inicialmente en nuestro nuevo
gobierno se vieron gravemente sacudidas en los meses siguientes
debido a cuestiones de “política y dinero”
y a la confusión que rodeó el traslado de
la Base Aérea Futenma. Como integrante del gabinete
anterior, soy extremadamente consciente de la responsabilidad
que comparto por no haber impedido ese giro de los acontecimientos.
El ex Primer Ministro [Yukio] Hatoyama admitió
con franqueza los problemas referidos a su persona y al
ex Secretario General del Partido Democrático del
Japón, [Ichiro] Ozawa, con respecto a la cuestión
“política y dinero”. Asimismo, aceptó
que estaba en falta con respecto al tema Futenma y dio
un paso al costado para asumir la responsabilidad.
Ahora que el timón del gobierno
me llega luego de la valiente decisión de mi predecesor,
creo que mi mayor deber es volver a los orígenes
de ese histórico cambio de gobierno, superar nuestros
reveses recientes y recuperar la confianza del pueblo
japonés.
(Mi comienzo en la política
en actividades a nivel popular)
Mi compromiso con la política
comenzó hace más de treinta años,
cuando presté mi apoyo a la ya difunta Fusae Ichikawa
en su campaña electoral para la Cámara de
Diputados. Actué como director de una campaña
que se originó en un movimiento cívico popular.
Llevamos adelante una auténtica campaña
de base, que consistió, por ejemplo, en caravanas
de jóvenes voluntarios que recorrieron a lo largo
y ancho del país en jeeps. Y una de las primeras
cosas que hizo la Sra. Ichikawa después de ganar
la elección fue visitar al presidente del Keidanren
[Toshio] Doko, en compañía del Sr. Yukio
Aoshima [entonces miembro de la Dieta], y asegurar el
compromiso de eliminar la práctica de la Keidanren
(Confederación de Organizaciones Económicas
del Japón) de ejercer su influencia sobre sus empresas
miembros para obligarlas a hacer donaciones políticas.
La promesa fue luego abandonada, pero este año,
la Keidanren decidió suspender su participación
institucional en las donaciones políticas del sector
empresario ese año. Aprendí que un voto
puede hacer una diferencia, y esa experiencia inolvidable
fue el punto de partida de mi enfoque respecto de la política.
El poder de la gente puede cambiar la política.
Cumpliré plenamente mis deberes teniendo en mente
esa convicción.
(Ingresar en la
política sin una base electoral)
Nací en la ciudad de Ube, en la
Prefectura Yamaguchi. Cuando estaba en el secundario,
mi padre, un ingeniero de empresa, fue trasladado a Tokio.
Ningún empleado de empresa podía comprarse
una casa en Tokio sin endeudarse mucho. Ser testigo de
las penurias de mi padre me llevaría más
tarde a abordar los problemas de tierra en las zonas urbanas.
Después de graduarme en la universidad, comencé
a participar en el movimiento cívico mientras trabajaba
en una oficina de patentes. Dos años después
de haber trabajado en la campaña de la Sra. Ichikawa,
hice mi primer intento de acceder a la política
nacional en la llamada elección Lockheed [de 1976].
En ocasión de mi primera puja electoral, escribí
dos monografías tituladas “Nada bueno puede
salir del negativismo” y “No abandonemos la
lucha por la democracia participativa”, señalando
la necesidad de restablecer los sentimientos y los valores
comunes de los japoneses en la política a través
la democracia participativa. Después de tres intentos
fallidos, finalmente fui electo en 1980. Mi carrera en
la Dieta fue lanzada desde la plataforma de un mini-partido.
Como yo, muchos de mis colegas del PDJ en la Dieta ingresaron
a la política siendo hombres y mujeres jóvenes
solos, sin fondos ni base electoral. Es posible desempeñar
un papel en la política si se tiene la motivación
y se hace el esfuerzo necesario. Esa es la clase de política
que debemos tratar de alcanzar.
(Hacia una verdadera soberanía
popular)
Mi convicción política
fundamental es lograr una verdadera soberanía popular
en la cual la gente participe en el proceso político.
La fuente de esta convicción es el concepto de
“autonomía cívica” que aprendí
del Profesor Keiichi Matsushita, el politólogo.
En Japón, la idea de que los funcionarios públicos
deben estar a cargo de la administración pública
dentro de un “sistema de gabinete burocrático”
dominó durante largo tiempo. Pero la Constitución
japonesa estipula que el Gabinete debe ser formado por
el Primer Ministro, que es designado por los miembros
de la Dieta que son, a su vez, electos por el pueblo.
Como sostenía el Profesor Matsushita, nuestro gobierno
debe ser en principio un “sistema de Gabinete-Dieta”.
El liderazgo político significa realmente que el
o los partidos que tienen el apoyo de la mayoría
del pueblo deben trabajar mano a mano con el Gabinete
para implementar la política pública. A
través de ese liderazgo, necesitamos reformar el
sistema por el cual el gobierno es efectivamente manejado
por burócratas. La política nacional a través
de la gestión popular, que se logra permitiendo
que la gente participe activamente en el gobierno a través
de un partido totalmente abierto al público, es
el objetivo al que aspiro llegar.
(La agenda política del
Nuevo Gabinete)
Los tres elementos claves en esta agenda
de políticas del Gabinete son: un ordenamiento
exhaustivo del Estado de la posguerra; revivir la economía;
reconstruir las finanzas públicas y cambiar en
forma integral el sistema de seguridad social; y una política
exterior y de seguridad fundada en un sentido de responsabilidad.
2. Continuar las reformas: Un
ordenamiento exhaustivo del Estado de la posguerra
(Continuar las reformas)
El desafío mayor con respecto
a la política es seguir adelante con las reformas
que se iniciaron con el cambio de gobierno del año
pasado. El Gabinete Hatoyama trabajó resueltamente
en una revisión de los programas de gobierno (jigyou
shiwake) y en una reforma del sistema de funcionarios
nacionales, dos cosas que nunca fueron emprendidas con
éxito por administraciones anteriores como un ordenamiento
exhaustivo de las políticas públicas de
la posguerra. Sin embargo, estamos a mitad de camino.
Debemos continuar las reformas prometidas a la opinión
pública y llevarlas a término. La reforma
generará objeciones y resistencia. Si abandonáramos
nuestros esfuerzos, las reformas serían suprimidas
e incluso podríamos retroceder. Impulsaremos las
reformas haciendo que los políticos tomen la iniciativa
sin volver atrás las agujas del reloj.
(Erradicar
el despilfarro e inspeccionar la administración
pública)
En primer lugar, reforzaremos aún
más la eliminación del despilfarro que venía
teniendo lugar. Con el Gabinete Hatoyama, se llevó
a cabo dos veces una revisión de los programas
públicos, una el año pasado y nuevamente
este año. El proceso de formulación del
presupuesto y las operaciones de las corporaciones administrativas
independientes y otras corporaciones del sector público,
que hasta ahora habían estado fuera del alcance
del público, fueron confirmados uno por uno ante
la vista del público, mejorando enormemente la
transparencia de la administración pública.
Mantendremos esas iniciativas para aprovechar en forma
eficaz los recursos humanos y el presupuesto limitados
del Estado.
También seguiremos revisando las
organizaciones gubernamentales y el sistema nacional de
funcionarios. Eliminaremos la segmentación vertical
dentro de los ministerios y organismos y elevaremos las
funciones de gobierno, implementando a la vez iniciativas
a gran escala en áreas como suspender amakudari
(la contratación blindada) de los funcionarios
nacionales.
También trabajaré para
romper con la naturaleza “de “ puertas cerradas”
del gobierno. En 1996, siendo Ministro de Salud y Bienestar,
abordé el tema de la infección del SIDA
que se difundía a través de productos sanguíneos
adulterados. En ese momento, los funcionarios del Ministerio
de Salud seguían afirmando que no podían
encontrarse documentos relevantes. Di órdenes estrictas
de investigar y fue así cómo salió
a la luz la existencia de los documentos. Esta divulgación
pública de información trajo aparejado el
esclarecimiento del tema y la reparación para los
afectados. Soy, más que nadie, sumamente consciente
de la importancia de la divulgación de información.
Como Ministro de Finanzas en el Gabinete Hatoyama, trabajé
con el Ministro de Relaciones Exteriores para dilucidar
la existencia de acuerdos secretos entre Japón
y Estados Unidos. Continuaré adoptando esa postura
en el futuro, incluso considerando una revisar la ley
sobre divulgación de información (“Ley
relativa al acceso a información en manos de Órganos
administrativos”).
(Impulsar la soberanía
regional y la reforma postal)
También me esforzaré por
establecer la soberanía regional. Las políticas
de administración uniformes bajo la autoridad estatal
centralizada limitan la capacidad de llevar adelante políticas
que se adapten bien a la diversidad entre las áreas
locales. Un sistema completo de soberanía regional
es esencial si queremos crear un Estado que cuente con
la participación de los habitantes locales. Nos
hallamos en el momento de pasar de una discusión
sobre las generalidades a abordar los detalles. Tengo
la intención de seguir adelante con la transferencia
de autoridad legal y recursos financieros de una manera
prudente, después de hablar con las personas cara
a cara en las regiones y teniendo presentes los pedidos
de las áreas individuales. Sobre esa base, pienso
proponer conclusiones concretas en cada campo de la administración
pública para cada región, utilizando, entre
otras cosas, un sistema de zonas administrativas especiales.
En lo que se refiere a los servicios
postales, sancionaremos en forma expeditiva un proyecto
de ley sobre reformas postales en base al acuerdo [de
coalición] entre el Partido Democrático
del Japón y el Nuevo Partido del Pueblo [firmado
el 4 de junio] para proveer los servicios básicos
de correo en todo el país de una manera integrada
y reestructurar la configuración gerencial actual.
3. Sacar al país de un
impasse: Activar la economía, las finanzas
públicas y la seguridad social en forma integral
Como segundo desafío político,
reactivaremos la economía, recompondremos las finanzas
públicas y cambiaremos el sistema de seguridad
social, para construir una sociedad cuya gente pueda tener
esperanza en su futuro. La economía japonesa lleva
casi veinte años estancada desde que estalló
la burbuja económica a comienzos de los años
1990. Como consecuencia de ello, la gente perdió
su confianza pasada y está inmersa en una vaga
inquietud respecto del futuro. Es tarea del nuevo Gabinete
cumplir con las esperanzas de la gente, que quiere que
saquemos al país del impasse. Este esfuerzo se
fundará en un nuevo programa, que podría
llamarse “Tercera Opción”.
(Revivir la economía por
medio de una “Tercera Opción”)
La política económica en
estas dos últimas décadas se llevó
adelante de acuerdo con el pensamiento de lo que yo llamo
la “Primera Opción” y la “Segunda
Opción”. La “Primera Opción”
es la política económica centrada en las
obras públicas. En el período de gran crecimiento
económico, durante las décadas de 1960 y
1970, las mejoras en rutas, puertos, aeropuertos y otras
instalaciones generaron una mayor productividad e impulsaron
el crecimiento económico. Pero en los años
1980, una vez instalada la infraestructura básica,
la conexión entre la inversión [en obras
públicas] y los efectos económicos se quebró,
y a partir de 1990 el panorama cambió considerablemente.
La mayoría de las obras públicas en las
que se gastaron sumas enormes en los años posteriores
al colapso de la burbuja económica no produjeron
resultados efectivos.
Luego, en la primera década del
siglo XXI, la política económica se manejó
poniendo énfasis en la productividad, fundada en
un excesivo fundamentalismo de mercado y excesivamente
inclinada hacia el lado de la oferta. Esta es la “Segunda
Opción”. Esta política podría
considerarse adecuada desde la perspectiva de una empresa
comercial individual. Si una empresa implementa medidas
audaces de reestructuración de una manera decisiva,
y por lo mismo restablece su rendimiento comercial, su
responsable máximo ganaría aplausos. No
obstante, si miramos el país en su totalidad, vemos
que esta política hizo que muchos perdieran sus
empleos, ajustó aún más la vida de
la gente y agravó la deflación. El punto
es que una empresa puede reestructurar y despedir a su
gente. Nosotros debemos apoyar el mejoramiento de la productividad,
pero al mismo tiempo es importantísimo ampliar
la demanda y el empleo. No hacerlo, llevó a la
gente a tomar clara conciencia de las brechas cada vez
mayores y generó un aumento marcado de la inquietud
social global, tipificada por haken-mura, la improvisada
ciudad de carpas que surgió en Hibiya Park [en
el centro de Tokio] hace dos años.
La economía continuó estancada
debido a la aplicación de políticas económicas
que no se adaptaban a los cambios de estructura en la
industria y en la sociedad. Aprendiendo de este fracaso
anterior, estamos emprendiendo la “Tercera Opción”
como una política que se ajusta a las condiciones
actuales. Esta política apunta a transformar los
problemas que aquejan a la economía y la sociedad
en oportunidades para crear nueva demanda y nuevo empleo,
y así vincularlos con nuevas formas de crecimiento.
Las principales causas del impasse que ha persistido hasta
el presente son: la economía estancada, el déficit
fiscal creciente y la pérdida de confianza en el
sistema de seguridad social. El nuevo Gabinete está
decidido a ejercer un liderazgo político fuerte
para generar una “economía fuerte”,
“finanzas públicas sólidas”
y un “sistema de seguridad social fuerte”
de una manera integral.
(Lograr una “Economía
fuerte”)
La primera tarea es lograr una “economía
fuerte”. La crisis financiera de 2008 asestó
un golpe directo a la economía japonesa, que dependía
excesivamente de la demanda externa, lo que provocó
un daño más profundo que a otros países.
Lograr una economía fuerte requiere la creación
de una demanda estable a nivel tanto interno como externo,
así como el establecimiento de una estructura económica
que permita la circulación generalizada de la riqueza.
¿Cómo debemos generar demanda?
La clave es tener una estrategia nacional para la “solución
de problemas”. Han aparecido numerosos problemas
nuevos en la economía moderna y en la sociedad
moderna. Necesitamos abordar cada tema de frente y presentar
recetas para generar nueva demanda y empleos. En base
a esta idea, la Nueva Estrategia de Crecimiento, que venimos
estudiando desde el año pasado bajo mi responsabilidad,
ha identificado áreas de crecimiento tales como
la “innovación verde”, la “innovación
de vida”, “la economía asiática”
y el “turismo y las regiones”. Y como plataformas
de sostén, implementaremos estrategias en “ciencia
y tecnología”, así como en “empleo
y recursos humanos”.
El ex Primer Ministro [Yukio] Hatoyama
dedicó un gran esfuerzo a la primera área:,
“la innovación verde”. Ésta
incluye medidas para combatir el calentamiento global,
tales como el objetivo de reducción del 25% para
las emisiones de gases con efecto invernadero para el
año 2020. Hay muchas otras áreas promisorias,
como las relacionadas con la preservación de la
biodiversidad, y el sector de suministro de agua, que
es indispensable para la supervivencia humana. También
hay áreas que presentan un potencial enorme de
demanda. Podemos esperar el desarrollo de nuevas tecnologías
y empresas en sectores como el transporte, las áreas
relacionadas con la vida cotidiana, la energía
– incluida la energía nuclear – y hasta
el desarrollo urbano.
Convertiremos a Japón en líder
respecto a la salud de sus ciudadanos, a través
de la segunda área de crecimiento: la “innovación
de vida”. Criar a los niños sin riesgos y
llevar vidas sanas en la vejez son preocupaciones siempre
presentes. Presentar recetas para que estos deseos puedan
hacerse realidad creará nuevo valor económico
y nuevos empleos.
La tercera es una “estrategia económica
asiática”. Muchas partes de Asia, que continúa
exhibiendo un alto crecimiento, enfrentan problemas ligados
a la urbanización, la industrialización
y los inconvenientes ambientales concomitantes. También
existen preocupaciones sobre las tasas de natalidad descendentes
y el envejecimiento de la sociedad. Estos países
necesitarán mejorar su infraestructura social,
como ferrocarriles, rutas, el suministro de electricidad
y las obras hidráulicas – áreas que
se encuentran más o menos en niveles suficientes
en Japón. Japón será capaz de satisfacer
la nueva demanda en los mercados asiáticos presentando
modelos para superar estos desafíos antes de que
lo hagan otros países. Para capturar esa demanda,
fortaleceremos los intercambios con los pueblos de países
extranjeros, mejoraremos la infraestructura para reforzar
las funciones de terminal [de los aeropuertos], llevaremos
a cabo reformas regulatorias y apoyaremos la expansión
en el exterior de pequeñas y medianas empresas.
En la cuarta área de “estrategias
para que Japón sea un país orientado al
turismo y para revitalizar áreas locales”,
promocionar el turismo a través del patrimonio
cultural y la belleza natural de Japón puede ser
instrumental para la revitalización económica
de las regiones. Ya fueron drásticamente aliviadas
las condiciones para la emisión de visas en tiempos
del Gabinete Hatoyama con el fin de aumentar el número
de turistas procedentes de China.
Si las localidades agrícolas,
montañosas y pesqueras pudieran manejar por sí
solas la producción, el procesamiento y la distribución
de manera integral, y por consiguiente, generar nuevo
valor agregado, esto generaría empleo local y crearía
comunidades locales saludables donde tener y criar hijos.
Desarrollar la agricultura, la forestación y las
pesquerías como industrias esenciales en las regiones
también contribuiría a elevar el coeficiente
de autosuficiencia alimentaria de Japón. En particular,
la forestación desempeñará un renovado
papel en una sociedad con bajo consumo de carbono. Los
árboles que se plantaron al terminar la Segunda
Guerra Mundial ya alcanzaron gran altura y ésta
es una buena oportunidad para revitalizar la industria
forestal creando nuevas redes viales de transporte y otras
medidas. La introducción del sistema de sostén
del ingreso familiar individual y otras políticas
para la agricultura, la forestación y las pesquerías
se llevarán adelante desde esta perspectiva. Mientras
hablo, los productores de ganado en la Prefectura de Miyazaki
cuidan nerviosamente el ganado bovino y los cerdos que
han criado con amor como a sus propios hijos. Los habitantes
locales están luchando ferozmente por frenar la
propagación de la aftosa. El gobierno está
haciendo un esfuerzo supremo por evitar la propagación
de la infección, y tomará medidas para sostener
los modos de subsistencia de los productores afectados
y para ayudarlos a reconstruir sus empresas.
Para revitalizar las regiones, adoptaremos
un enfoque estratégico que utilice el know-how
y los recursos del sector privado, con el fin de desarrollar
la infraestructura social que sea realmente necesaria.
También apoyaremos a las pequeñas y medianas
empresas rebosantes de espíritu emprendedor.
Para apoyar estas áreas de crecimiento,
los puntos fuertes de la ciencia y la tecnología
que Japón ha fomentado a lo largo de los años
serán reafirmados en conformidad con “estrategias
en ciencia y tecnología”, la quinta área.
Emprenderemos reformas regulatorias y revisaremos los
mecanismos de apoyo para alentar un desarrollo tecnológico
efectivo y eficiente. El entorno educativo será
mejorado para que los jóvenes que serán
los líderes nacionales de mañana, puedan
ir en pos de sus sueños y emprender el camino de
la ciencia; y el entorno de investigación también
será mejorado para atraer a investigadores sobresalientes
de todo el mundo. También se promoverá la
utilización de la propiedad intelectual así
como de las tecnologías de la información
y la comunicación, que pueden servir como trampolín
para la innovación.
En la sexta área de “estrategias
de empleo y recursos humanos”, favoreceremos el
desarrollo de recursos humanos en las nuevas áreas
de crecimiento. Para superar las limitaciones de una población
activa en disminución, generada por una tasa de
natalidad en baja y el envejecimiento de la población,
intentaremos aumentar la tasa de participación
de jóvenes, mujeres y ciudadanos mayores en la
fuerza de trabajo. También apuntaremos a garantizar
el empleo estable, incluso para quienes estén en
empleos no permanentes;, a promocionar una formación
práctica vocacional en campos centrados en las
nuevas áreas de crecimiento, que reflejen los cambios
en la estructura industrial;, y a permitir que todos participen
en un “trabajo decente” que sea dignificante
y gratificante. Propiciaremos una sociedad con igualdad
de género creando con firmeza un entorno en el
cual las mujeres tengan mayores oportunidades para ejercer
sus capacidades.
Los recursos humanos
son el motor del crecimiento. Se formará una reserva
sólida de recursos humanos elevando las habilidades
de los ciudadanos individuales a través de la educación,
los deportes, la cultura y otros campos.
La “Nueva Estrategia de Crecimiento”
que incorpora medidas concretas en estas áreas
será concluida y anunciada este mes. A través
de la cooperación entre el Estado y el sector público,
se lanzarán iniciativas para alcanzar una “economía
fuerte” capaz de registrar un crecimiento anual
medio de más del 3% en términos nominales,
o sea 2% en términos reales, para el año
fiscal 2020. Acabar con la deflación será
nuestra prioridad inmediata, y el gobierno trabajará
en conjunción con el Banco del Japón para
lanzar iniciativas políticas vigorosas e integrales.
(“Finanzas
públicas sólidas” restableciendo la
salud fiscal)
La siguiente prioridad es crear finanzas
públicas robustas. En un clima económico
donde el consumo del sector privado está estancado,
suele haber cierta lógica en una política
económica de emitir bonos públicos para
absorber los ahorros y compensar la caída de la
demanda privada mediante el gasto público. En Japón,
no obstante, debido a una gran cantidad de costosos proyectos
de obras públicas y a recortes fiscales, principalmente
en la década de 1990, así como también
al aumento abrupto en los costos de la seguridad social
como consecuencia del envejecimiento rápido de
nuestra sociedad, el estado de las finanzas públicas
de Japón es actualmente terrible, el peor de todos
los países desarrollados. La política fiscal
que depende excesivamente de la emisión de bonos
para financiar el déficit ya no es sostenible.
Tal como se observa en la inestabilidad de la eurozona
que se originó en Grecia, corremos el riesgo de
un colapso fiscal si descuidamos la deuda pública
ascendente y perdemos confianza en los mercados de bonos.
La magnitud de la deuda pendiente de
Japón es enorme, y no desaparecerá de la
noche a la mañana. Por eso es fundamental empezar
ya mismo con reformas fundamentales que conduzcan a la
salud fiscal. Concretamente, el primer paso será
la promoción enérgica de medidas para erradicar
el despilfarro en el gasto. Luego, avanzaremos en forma
constante para implementar una estrategia de crecimiento.
Al formular los presupuestos, estableceremos nuestras
prioridades en base a modelos que incluyan el grado en
que los artículos del gasto contribuyen al crecimiento
y a la creación de empleo. Esto nos permitirá
alcanzar metas de crecimiento económico y desarrollar
finanzas públicas saludables mediante una mayor
recaudación fiscal.
Además de erradicar el despilfarro
en el gasto y de elaborar presupuestos que fomenten el
crecimiento económico, es necesario iniciar una
reforma completa del sistema tributario para mejorar la
situación crítica de las finanzas públicas
de nuestro país. Si continuamos emitiendo bonos
públicos en los niveles actuales, el coeficiente
deuda pública/PBI superará el 200% en unos
pocos años. Para evitar esa situación, necesitamos
establecer con urgencia un panorama completo del sistema
tributario del futuro.
Trabajando desde esta perspectiva, y
analizando como corresponde las perspectivas económicas
futuras, el Gabinete Hatoyama viene realizando estudios
referidos a un Marco Fiscal a mediano Plazo y una Estrategia
de Gestión Fiscal que clarifica la disciplina fiscal
de mediano y largo plazo. Yo también he participado
en estos estudios, que se completarán para fines
de este mes. Por su parte, el Partido Democrático
Liberal presentó un Proyecto sobre la Responsabilidad
de Restablecer la Salud Fiscal durante el presente período
de sesiones de la Dieta.
Aquí, tengo una propuesta para
hacer. Creo que necesitamos tener un debate nacional que
trascienda las líneas que dividen a los partidos
gobernantes y de oposición en cuanto a este tema
de vital importancia que afecta eel futuro de nuestro
país. Deberíamos crear una “Conferencia
para Analizar el Restablecimiento de la Salud Fiscal”
no partidaria, formada por miembros de la Dieta que comprendan
la importancia fundamental de desarrollar finanzas públicas
saludables, y trabajar juntos para impulsar un debate
constructivo.
(Construir un “Sistema de
Seguridad Social Fuerte”)
Además de la economía fuerte
y las finanzas públicas sólidas que mencioné
anteriormente, también trabajaré para construir
un sistema de seguridad social fuerte.
Anteriormente, se enfatizaron los aspectos
gravosos de la seguridad social dentro del contexto de
una tasa de natalidad en disminución y una sociedad
que envejece, y hubo una tendencia a considerar la seguridad
social como algo que traba el crecimiento económico.
No es esa mi posición. Si el sistema de seguridad
social genera ansiedad o desconfianza en la gente –ya
sea por el tratamiento médico o de enfermería,
las pensiones y la crianza de los niños—no
tendrá confianza para asignar su dinero al consumo.
Además, muchos aspectos de la seguridad social
pueden generar crecimiento creando empleo. La experiencia
en el exterior demuestra que mejorar la seguridad social
puede crear empleo y al mismo tiempo conducir al crecimiento.
La visión de que la economía,
las finanzas públicas y la seguridad social se
oponen entre sí tiene que ser revertida. Debemos
ver más bien que coexisten en una relación
recíprocamente beneficiosa en la que nadie pierde.
Sobre esta base, haremos de la “innovación
de vida” una prioridad en nuestra nueva estrategia
de crecimiento y un sistema de seguridad social fuerte
será un objetivo de nuestra estrategia de crecimiento.
A través de la función intrínseca
de la política fiscal, nuestros esfuerzos por restaurar
la salud fiscal asegurarán la estabilidad en el
sistema de seguridad social, ofreciendo tranquilidad a
la gente y llevándonos a un crecimiento sustentable.
Para ofrecer una seguridad social robusta
en estos términos y para presentar un modelo destinado
a un Japón capaz de superar los problemas de una
tasa de natalidad en disminución y una sociedad
que envejece, implementaremos reformas para reconstruir
las distintas partes del sistema de seguridad social.
Con respecto al sistema de pensiones, es imperativo que
nos esforcemos al máximo en relación al
tema de los registros extraviados, para construir un sistema
que se adapte a nuestra sociedad moderna. Con el fin de
iniciar un debate bipartito nacional sobre esta cuestión,
presentaremos algunos principios fundamentales para un
nuevo sistema de jubilación. También trabajaremos
para reconstruir el sistema médico, y para asegurar
una atención médica que inspire confianza.
Asimismo, trabajaremos para instalar servicios de enfermería
que puedan utilizarse con tranquilidad. Mejorar nuestro
sistema de apoyo a la crianza de los hijos es otra cuestión
que no puede esperar. Además de la asignación
por hijo, todo el gobierno trabajará en forma cohesiva
para ofrecer atención infantil completa asegurando
que los niños no tengan que esperar más
lugares en guarderías y unificando los sistemas
de jardines de infantes y preescolares.
Además, para mejorar el nivel
de servicio en la seguridad social y otros campos, y a
los fines de dar prioridad a quienes más necesiten
el aporte de la seguridad social, debemos impulsar los
elementos básicos del sistema introduciendo un
sistema de números de seguridad social, entre otras
cosas. En el futuro cercano, presentaremos a los japoneses
opciones concretas a medida que avancemos hacia la introducción
de un sistema de números para la seguridad social
y los impuestos.
(Una sociedad
donde todos estén incluidos)
Además de las medidas que mencioné,
otra prioridad para mí es trabajar para contrarrestar
el nuevo riesgo social del aislamiento. Desde el ante
año pasado, participo, junto con el Sr. Makoto
Yuasa, secretario general de la Red Anti-Pobreza, una
organización sin fines de lucro, en iniciativas
para brindar apoyo a personas que enfrentan la pobreza
y la adversidad en lugares como haken-mura. Estas actividades
me hicieron recordar que la palabra “sin techo”
tiene dos significados. El primero describe a una persona
“sin casa”, sin un lugar para vivir en el
sentido físico. Pero hay un segundo sentido más
importante de la palabra que es el estado de una persona
que no tiene ningún familiar que le dé apoyo
en tiempos de penuria. Nadie puede ir por la vida solo.
Cuando las personas sufren problemas, reveses y se quiebran,
sólo mediante el apoyo de quienes las rodean pueden
volver a ponerse de pie. En Japón, esa función
solían cumplirla las familias, las comunidades
locales y las empresas. Pero estas fuentes tradicionales
de apoyo se están perdiendo rápidamente,
y la exclusión y las disparidades sociales van
en aumento. Ya sean jóvenes durmiendo en cibercafés
o ancianos viviendo solos y separados de su comunidad,
el aislamiento es un problema que afecta a un número
de personas que crece rápidamente: jóvenes
y viejos, hombres y mujeres. Para los fuertes, esta liberación
de las ataduras puede significar una mayor libertad –
pero para los débiles, es el riesgo de tener que
vivir sus últimos días solos.
Yo me identifico mucho con el ethos del
“apoyo personal” al que adhiere el Sr. Yuasa
y otros como él. En este enfoque, se dispone de
un especialista personal benefactor para dar consejo a
personas que enfrentan la adversidad por una variedad
de razones cuando hace falta, ofreciendo la asistencia
necesaria de una manera personal y continua que trasciende
la segmentación vertical de los sistemas y las
estructuras. Si bien es necesario hacer más para
concentrar las oficinas públicas [que prestan servicios
sociales] físicamente en una oficina de servicios
única, existen límites obvios en cuanto
al tiempo y al espacio. El apoyo personal que ofrece servicios
del “tipo dar una mano y acompañante”
pueden ir más allá de estas limitaciones
ofreciendo un servicio único prestado por personas
individuales. Mediante estos esfuerzos, vinculados entre
sí con toda una serie de organizaciones relacionadas
y recursos sociales, nos proponemos generar una sociedad
que incluya a todas las personas, en la que nadie sea
excluido de las redes de apoyo mutuo, no sólo en
el empleo, sino también brindando bienestar para
los discapacitados y los ancianos, protegiendo los derechos
humanos, y, como parte de nuestras iniciativas para hacer
algo con respecto a las más de 30.000 personas
que se quitan la vida cada año. El Nuevo Concepto
de Servicio Público en el que trabajó tanto
el ex Primer Ministro Hatoyama también contribuirá
a aumentar el potencial de estas actividades. Los organismos
estatales y los empleados públicos por sí
solos no pueden ser responsables de prestar servicios
sociales como antes. Apoyaremos los esfuerzos de los habitantes
locales que participen con espíritu de ayuda mutua
en actividades como la educación y la crianza de
los niños, la construcción de la comunidad,
la prevención de delitos y desastres, la atención
médica y de enfermería así como la
protección al consumidor.
4. Política Exterior y
Política de Seguridad Nacional fundadas en un sentido
de responsabilidad
(Política
exterior fundada en el sentido de responsabilidad del
pueblo)
El tercer desafío en materia de
política es una política exterior y una
política de seguridad nacional fundada en un sentido
de responsabilidad.
En mi juventud, yo debatía la
política internacional sobre la base no de una
ideología sino del pragmatismo. Participé
en numerosas sesiones de grupos de estudio realizadas
bajo la égida del Profesor Younosuke Nagai, que
escribió la obra maestra Heiwa no Daishou (“El
precio de la paz”). ¿Cómo podría
ser una buena política exterior para que Japón
“ocupe un lugar honorable en… la sociedad
internacional”, como se enuncia en el preámbulo
de la Constitución? En charlas con el Profesor
Nagai aprendí que la política exterior no
puede construirse simplemente reaccionando en forma pasiva
a la de los otros países. ¿Cómo deseamos
configurar a Japón? ¿Estamos dispuestos
a pagar un precio por el bien de nuestro país a
veces? Creo que cada miembro de la población debería
ser consciente de esta responsabilidad y que la política
exterior debe llevarse adelante sobre ese telón
de fondo.
En la actualidad, la sociedad internacional
enfrenta cambios importantes que pueden compararse a un
movimiento tectónico. Los cambios abarcan no sólo
el campo económico sino también la política
exterior y las fuerzas armadas. En esta situación,
debemos aclarar nuestra posición [en la comunidad
internacional] y llevar adelante una política exterior
basada en un “pragmatismo equilibrado”.
(Ideas básicas sobre la
política exterior y la política de seguridad
nacional)
Japón es una nación marítima
que bordea el Océano Pacífico y es al mismo
tiempo una nación asiática. Llevaré
adelante la política exterior de Japón teniendo
presente esa dualidad. Concretamente, la alianza Japón-Estados
Unidos será la piedra angular de nuestra diplomacia
al mismo tiempo que fortaleceré nuestras asociaciones
con los países asiáticos.
Puede decirse que la alianza Japón-Estados
Unidos es un activo compartido internacionalmente, en
el sentido de que apoya no sólo la defensa de Japón
sino también la estabilidad y la prosperidad de
Asia y la región del Pacífico. Continuaré
profundizando nuestra alianza en forma constante.
Con respecto a nuestros países
vecinos, que están en su mayoría en Asia,
fortaleceremos nuestras relaciones con ellos en distintos
campos como las esferas política, económica
y cultural, y trataremos de generar una comunidad asiática
oriental en el futuro. Con China, ahondaremos nuestra
relación mutuamente beneficiosa sobre la base de
intereses estratégicos comunes, mientras que con
la República de Corea forjaremos una asociación
orientada al futuro. En las relaciones Japón-Rusia
promoveremos las relaciones tratando la política
y la economía como dos ruedas en el mismo eje,
y trabajaremos vigorosamente dentro de este contexto para
resolver el problema de los Territorios del Norte, el
tema pendiente más importante en las relaciones
Japón-Rusia, y consecuentemente firmar un tratado
de paz. Mejoraremos aún más nuestras asociaciones
con los países de la ASEAN (Asociación de
las naciones del Sudeste Asiático), India y otros.
Este otoño desempeñaré un papel activo
como presidente de la cumbre de la APEC (Cooperación
Económica del Asia Pacífico) que se realizará
en Yokohama. Continuaremos avanzando con acuerdos de asociación
económica y asociaciones económicas regionales
de manera integral con las reformas institucionales internas.
Japón también desempeñará
un papel activo en el área de temas globales. Japón
asumirá el liderazgo en las negociaciones internacionales
sobre temas de cambio climático en colaboración
con los Estados Unidos, la UE y Naciones Unidas trabajando
hacia la COP 16, para establecer un marco internacional
justo y efectivo en el que participen todas las grandes
economías. Este otoño, en la COP10, que
se realizará en Nagoya, vamos a promover iniciativas
internacionales para preservar la diversidad biológica.
Japón estará a la vanguardia ejerciendo
su liderazgo para crear un “mundo sin armas nucleares”.
Continuaremos con nuestra ayuda de reconstrucción
para Afganistán y nuestra ayuda a África
de conformidad con las promesas realizadas en la TICAD
IV realizando a la vez esfuerzos generales para el logro
de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
En lo que se refiere a Corea del Norte,
el incidente del hundimiento del barco patrulla de la
República de Corea no puede excusarse. Es necesario
apoyar a la República de Corea de todas las maneras
posibles y enfrentar el incidente resueltamente como toda
la comunidad internacional. Japón intenta normalizar
las relaciones con Corea del Norte por medio de una resolución
integral de los temas de preocupación pendientes
con Corea del Norte: los secuestros, los temas nucleares
y los misiles y una resolución del “infortunado
pasado”, entre otros. Con respecto al tema de los
secuestros, haremos todo lo posible como una cuestión
de responsabilidad del gobierno para traer nuevamente
a todas las víctimas a Japón lo antes posible.
Japón está trabajando para una resolución
pacífica y diplomática con Irán,
que continúa violando las resoluciones del Consejo
de Seguridad de Naciones Unidas [relativas a su programa
nuclear].
Desde la perspectiva de responder al
entorno en cuanto a la seguridad internacional, revisaremos
el estado de la infraestructura de defensa de Japón
y también dentro de este año anunciaremos
un plan para revisar las Pautas del Programa de Defensa
Nacional y el próximo Programa de Defensa a Mediano
Plazo.
(Traslado de la
Base Aérea Futenma)
Las bases militares estadounidenses están
concentradas en Okinawa, y los pobladores de Okinawa están
soportando un peso considerable. Debemos, sin falta, proceder
a la reubicación y retorno de la base militar Futenma
y el traslado de una parte de los marines estadounidenses
a Guam.
Con respecto a este tema de la reubicación
de la Base Aérea Futenma, estoy decidido a emprender
a fondo una reducción de este peso sobre Okinawa
conforme ael acuerdo Japón-Estados Unidos que se
logró a fines de mayo y también como se
subrayó en el Dictamen de Gabinete pertinente.
Okinawa es una región que ha desarrollado
una cultura única y de la que Japón debería
estar orgulloso. Okinawa también soportó
la batalla terrestre más grande [en Japón]
durante la última guerra mundial, que tuvo como
consecuencia muchas pérdidas de vida. El 23 de
junio tendrá lugar la Ceremonia de Conmemoración
a los Caídos en el 65° Aniversario del Fin
de la Batalla de Okinawa.
Tengo la intención de iniciar mi trabajo para el
futuro de Okinawa participando en esta ceremonia y recordando
la tragedia que se abatió sobre Okinawa.
Como ya dije, la misión de mi
gobierno es superar el impasse que lleva ya casi veinte
años y restablecer a Japón como un país
vigoroso. En este discurso sobre las políticas
señalé el camino que seguiremos. La incógnita
es si podremos llevar a cabo nuestros planes.
La falta de liderazgo político
fue la principal razón por la cual las reformas
en Japón, que incluyeron objetivos a nivel nacional,
no fueron suficientes en el pasado. Si bien pudo haber
políticas que representaban los intereses de grupos
individuales y de regiones particulares, faltó
el tipo de liderazgo político importante que considera
el futuro del país en su conjunto y lleva adelante
reformas. El liderazgo de este tipo no nace únicamente
de los políticos individuales o de los partidos
políticos. Que yo sea capaz o no de demostrar ese
liderazgo depende de si indico una visión clara
para Japón a mis compatriotas y si ellos ponen
su confianza en mí, y me dan el visto bueno para
plasmar esa visión.
El discurso de hoy marca
la primera de una serie de oportunidades en que presentaré
mi visión. Sinceramente, espero que coincidan con
la visión que presento y depositen su confianza en
mí. Para concluir este discurso sobre las políticas,
pido sinceramente el apoyo de mis compatriotas para desempeñarme
como un primer ministro con verdadero liderazgo.